Tributo a la madre tierra, que tanto lo necesita de nuestro cariño y cuido...
Poemas en versos libre y muy sentidos. A veces, en la prisa del día a día, olvidamos que cada paso que damos es sobre un cuerpo vivo que nos nutre y nos sostiene.
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| Tomada de la Biblioteca de imágenes Google |
Mis pies
andan desnudos
al calor
de tu cuerpo,
tú, que
recibes desde el cielo
un sublime
llanto,
dando vida
a todo aquello que crecerá
sobre tu
piel prolifera.
En dulce
primavera
te cubres
de flores de miel,
esparciendo
sus fragancias
a todo el
que ve crecer;
desde la
más simple semillita,
hasta
inmensos y hermosos
campos de
un vergel.
El
candente resplandor
de un
vehemente sol,
calcinará tu torso hermoso
con el más tosco verano.
¡Sí, así
cómo lo has escuchado!
un verano
tan ardiente
que
llegará quemando
hasta la
más sutil de
tu alma al desnudo
El otoño
levantará
las
cascaras de tu piel curtida,
agrietada
por el castigo
de un
intenso verano,
dejando sobre
tus heridas
un alentador balsámico,
con miles
de petalos y hojas
pasándose con sosiego,
sobre tu piel maltratada
triste y tan desprotegida.
En los
duros días de inverno
de agua
fría te ha de cubrir,
haciéndote
titiritar
en su
despectivo caminar,
en los
polos de tu hermosura
tu
piel ha logrado congelar.
Sublime y
hermosa tierra
que mi
cuerpo has recibido;
regalándome
a diario un beso,
con
cada uno de tus suspiros.
De sublime y noble brisa
son tus tiernas caricias
van rozando
mis mejillas,
en ocasiones
cálidas
en
ocasiones frías.
¡Oh,
bendita tierra!
¡Oh,
tierra bendita!
Hoy sobre tu cuerpo ando
con
emoción y alegría;
espero
pasen muchos años
antes de conocerte por dentro
cuando recibirás mi cuerpo,
con tu
cálido abrazo y un beso.
La más
sublime alegoría,
liberando mi espíritu y alma añejos
hacia el
inevitable encuentro
con mi ser amado.
Salve,
madre tierra.
Salve,
tierra madre.
Comentario de Autora:
La Tierra no es solo el escenario de nuestra historia; es la piel que habitamos, el ciclo que nos enseña que después de cada invierno helado, la primavera siempre encuentra el camino para florecer.
Este poema es una invitación a detenerte un segundo, a sentir el aire en tus mejillas y a dar las gracias por este hogar infinito.
Cuidar de ella es, en esencia, cuidar de nosotros mismos y del legado que dejaremos a quienes vendrán después.
Dennoe Han. (D.N.)
