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MIS HISTORIAS Y LAS TUYAS.

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27 de marzo de 2026

Descuido Fatal... Parte Uno


Aquí comienza la historia, basada en hechos reales sobre el descuido fatal y sus consecuencias. 

La salud debería ser lo más importante para las personas, un cuerpo sano física y emocional, es la ventana para conquistar el mundo; según los deseos, sueños, metas, anhelos y objetivos de cada quien.





Un cuerpo enfermo, se convierte en una barrera para la superación; por ende, el triunfo se presenta lejano y sombrío, dando pie a la duda, la más oscura desesperación, sobre todo un desequilibrio generalizado.

Yo soy una de esos miles de personas en el mundo que no les gusta ir al hospital, mucho menos por una alergia o algo que se le parezca; ni que decir, de ese funesto acné que llegan a nosotros más en la adolescencia que la adultez.

No obstante, como una de esas loterías de la vida a mi me tocó, después de mis cuarenta, pero mi ignorancia tenía un alto precio que pagar y mi terquedad mucho más.

Cinco años atrás, un día cualquiera en mi vida aventurera, emergieron tres granitos en mi mejilla derecha; al siguiente se convirtieron en diez, gracias a la insolencia de mis manos alocadas y sin control.

Esas manos imprudentes mías, parecían atraídas como un imán a mi supuesto acné; donde tocar, hurgar, rozar o frotar mis mejillas era una necesidad imperante de mis uñas largas.

Un círculo vicioso que me atrapó entre sus garras, sin intención alguna de liberarme. Sin embargo, para el fin de semana como arte de magia se habían triplicado, corrido a la mejilla izquierda y de paso saltó a mi barbilla.

Quedé sorprendida ante la rapidez de reproducción. Verme al espejo era llorar sin consuelo, —la verdad es que en mi adolescencia jamás pasé por una situación como esa— mi rostro siempre fue tan suave como nalguitas de bebé.

Y a mis cuarenta y un poquito más de la nada vine a parecer de esta terrible enfermedad, aunque nunca fui vanidosa, pero el rostro es tu carta de presentación, más a un cuando trabajas con público.

El bochorno se apoderó de mi existencia, la depresión y el encierro se convirtieron en el pan de cada día; no recuerdo cuanto peso perdí durante el proceso. 

Mi madre bastante preocupada trató de animarme, alegando cuanto había mejorado mi figura; resaltó la holgura de mi ropa, por la bolsa que se hacían en mis piernas, lo ancho de mis blusas, nada de eso me ilusionaba.

En mi pensamiento, rondaba los horribles granitos en mi cara: mañana, tarde y noche; no podía usar maquillaje para ocultarlas de las miradas imprudentes. El sólo hecho de sentir mi rostro, devastado y envejecido, se llevó en un suspiro el alma mía, dejando pesadumbre y melancolía. 

Para colmo de males, fue la primera vez que miré una mujer de piel canela, con el rostro rojo en frente, nariz y mejillas; por supuesto, tuve miedo, el pánico consumió sin remordimiento mi espíritu.

Estaba tan abrumada por la picazón, deformación, enrojecimiento e inflamación. Ya estaba enloqueciendo; mi alegría desapareció en un dos por tres. Aquello estaba mermando mi existencia.

Había pasado un año de aquello y nada mejoraba, tocar mi rostro era doloroso, el mínimo rayo de sol encendía mis mejillas, como una plancha esperando alizar una camisa. 

En el trabajo, pocas personas se atrevieron a mencionar algún preparado casero para mi supuesto acné; cremas, brebajes, mascarillas, hasta algunas cosillas un poco indecentes. Creo que te lo podrás imaginar a lo que se refería la jerga masculina.

No faltaron candidatos que se ofrecían como donadores de la misma; tal vez a manera de broma para calmar mi evidente angustia; nunca lo enfrenté, pues no era de mi interés. Lo cierto, es que fue una época aterradora y desesperante, sobre todo deprimente.

Lo peor estaba por venir. ¡Ay Dios como sufrí!. Una época terrible de mi existencia.

La navidad vitoreó en el viento su llegada, no me preocupó ropa, regalo, ni fiesta; mi más ferviente anhelo se centró en encontrar la solución a mi problema, aquel acné me lastimaba cada vez que lo veía al espejo, aquello era una puñalada al alma.

Mi rostro experimentó cada cosa que me decían, agravando a cada minuto el estado de cara y la belleza que un fue envidia de muchas, se marchó en silenciosa, fue una triste despedida. 


Comentario de Autora: 

Decidí compartirles esta historia de mi vida por dos razones importante: 

En primer lugar para que vean que algo tan simple puede convertirse en algo irreparable si no lo atendemos a tiempo.

En segundo lugar mostrarles la importancia de los chequeos médicos , y que el miedo a los hospitales debe ser tomado en considerado, yo aprendí a la mala qué con la salud no se juega.

(Continuará...)

Dennoe Han.(D.N.)


Historias, poemas, reflexiones y algo más.



Mi fuente de Inspiración...

So Ji Sub... Él es mi fuente de Inspiración...

Aunque parezca mentira todo artista, tiene su fuente inspiradora, también conocido como (musa o muso). 


"Esa persona, objetos, lugares, emociones, recuerdos o experiencias cotidianas;  que despierta la creatividad infinita". 






Mi muso es un actor coreano, So Ji Sub. Él es muy carismático a pesar de su timidez, tal vez como yo, sé pregunten ¿Cómo alguien tímido llegó a ser un actor tan popular?. 

Yo tampoco lo entendí en su momento, pero su trayectoria demostró que se puede siendo muy profesional, disciplinado y dedicado; aunque no lo tengo cerca, mi corazón palpita y mis labios siempre dibujan una amplia sonrisa...

Su historia de vida me inspiró con tanta pasión que tomé muchos aspecto de ella para crear relatos reflexivos. Por supuesto, no es mi única inspiración, pero si una de las más prolificas. 

Incluso lo catalogue como "mi amor platónico". ¡Ja,ja no soy super fanática, pero me encantan sus series y películas!.

No obstante, le agradezco en la distancia cada alegría que me ofrece, el solo hecho de ver su retrato, aflora en mi ser mil emociones que aun no logro explicar. 

Mil ideas vuelan en mi cabeza y terminan plasmadas en mis creaciones.

Sí, así tanto lo disfruto, que incluso me dediqué a estudiar coreano para entenderlo mejor, ja, ja, ¿ Es una locura verdad?. 

Les comparto que sus series llegaron a mi vida en mi época mas terrible, desesperada y escabrosa; So Ji Sub llegó a convertirse en la fuente de inspiración que había perdido hacia muchos años. 

Tanto llenó mis días grises que el simple hecho de verlo actuar, borraba los pesares melancólicos y lluviosos bajo mis ojos. Poco a poco fui recobrando el deseo de escribir nuevamente.

El café de cada mañana traía consigo el sutil semblante de su mirada entristecida. Imaginaba su tímida y sonrojada sonrisa, hinchando sus pómulos tratando de disimular su soledad infinita, tan grande como la mía. Tal vez, esa fue la conexión que me hizo salir de mi umbral oscuro.

Incluso en mis más tonta ilusión imploro al Padre Celestial que en mi próxima vida, me permita encontrar una persona así de linda, con esos sentimientos tan nobles y esa humildad encantadora. 

Porque dicen por allí que "los amores creados más allá de este cielo" no podrán romperse o alejarse con tal facilidad, ya que son celestiales, hechos con la pureza más valiosa de todos los elementos, creando la combinación perfecta que conocemos como "Nuestro Complemento". 

Esos amores que afloran sonrisas, alegrías, dichas y placeres; esos que sólo existe en el perfecto acoplamiento. Sí, deseo un amor bonito, pero como en esta vida no llegó igual disfruto de mi muso que me llena de la creatividad absoluta para compartirles mis obras.

Aunque él no tenga la menor idea de mi existencia, ignorando que me arrancó de las fauces de mis penas, y que es mi abundante fuente de ideas. Mis sentires y añoranzas hacia su persona existen. 

Aún así, Dios lo premiará con una hermosa familia alejando la soledad de sus días, llenando de alegría sus días y envejeciendo en felicidad plena. Mi muso se lo merece por su calidad de persona: a pesar de todo lo que tiene, su humildad y sencillez prevalece.

Siento que para los amores destinados; bastará una simple mirada, el roce de sus manos, una sutil sonrisa o un corazón rebosante de ese palpitar descontrolado. 

Aún creo que esos amores hechos en el cielo pueden demostrar que a pesar de la distancia, ese breve instante introduce a uno en el mundo del otro...

Comentario de Autora:

Con mis letras quise reflejar que, aunque no conozcas personalmente a tu artista favorito, puede convertirse en fuente de inspiración. 

Inclusive, sea cual sea tu musa o muso puede llenar tus espacios de vacío, rescatarte en el momento que más lo necesitas y regresarte al buen camino que habías abandonado.


 Dennoe Han.(D.N.)


Historias, poemas, reflexiones y algo más...

Descuido Fatal ... Parte Final

Aquí termina la historia, de un descuido fatal que marco una vida para siempre.

Aunque aún padezco la enfermedad después de ser diagnosticada, aún me sentía terrible pero muchas cosas cambiaron en mi vida... 






Aquel fue mi gran momento de gloria. Ver abrirse la puerta hizo que mi corazón saltara a mi boca, la garganta estaba seca y los pies no querían sostener mi osamenta. 

Con timidez me acerqué a la silla; después de saludar con tristeza, mis lágrimas fueron contenidas por el nudo de mi garganta ante la sonrisa de aquel anciano. 

Bastó un vistazo del dermatólogo, una simple fracciones de segundo para que me diagnosticara con "rosácea", la enfermedad del rostro de mujeres de mediana edad, especialmente aquellas que en adolescencia o juventud jamás sufrieron acné. 

Yo era una de ellas, la ganadora del billete de lotería de las "uno en un millón". Los síntomas eran evidentes: enrojecimiento de (nariz, mejilla, frente, barbilla), ardor al tacto, engrosamiento por vasos capilares y un escozor aterrador.

—"No te preocupes, morena. Te garantizo que en cuatro días todo habrá desaparecido. Tendrás sanas y hermosas mejillas" —dijo el médico esbozando una sonrisa.

Mis oídos se ensordecieron. No podía ser cierto. Se necesitaría un milagro o mucho más tiempo. Llevaba con eso tanto tiempo y él ofrecía cuatro días. Mil cosas se activaron en mi pensamiento; mi lengua se enredaba entre emoción y miedo.

Sus palabras de aliento fueron la grata fuente de sosiego para mi angustia. Una ventana se abrió lentamente, trayendo un rayo de esperanza a la oscuridad que oprimía mi alma.

Tras un profundo suspiro, las palabras fluían con soltura de mi boca. Mis manos se abrieron y mi corazón se recuperaba a medida que avanzaba la conversación. 

En pocos minutos llenamos el historial médico. Una lupa del tamaño de mi cabeza se posó frente a mis mejillas mientras el dermatólogo examinaba mi tejido dañado en extremo. 

La vergüenza se apoderó de mi existencia; mi barriga, en su berrinche, reclamó su comida y odiosos sonidos acrecentaron mi pena.

—Afortunadamente, la infección es superficial. Si hubiese tomado el tejido interno, estarías en problemas —dijo con alivió evidente.

No hizo falta indagar. Rápidamente comprendí que se refería a tumores que con el tiempo podrían desencadenar algo peor. Respiré profundo y agradecí al Padre Celestial por su piedad y misericordia, por no tener aquellos aterradores indicios.

Con poca confianza en obtener resultados en cuatro días, decidí intentarlo. Di la oportunidad a antibióticos desconocidos. Sí, es cierto, abracé la esperanza de sanar; quería confiar en él, debía creer en su palabra. 

Aquella sería la única vez que lo intentaría. Conociendo mis debilidades, tuve claro que si fallaba, la depresión, terquedad y angustia blindarían mi encierro de por vida.

Sin pensarlo demasiado, caminé por doquier buscando la medicina. Revisé cuantas farmacias conocía. Mi estómago se quejaba cada vez con más fuerza, pero la poca voluntad que aún me quedaba no permitía abandonar la búsqueda. 

Estaba resuelta a no volver a casa hasta completar las medicinas requeridas.

El atardecer asomó su hermosura a lo lejos. Miré la hora en mi teléfono y tomé un taxi; pronto oscurecería. Mi madre estaba preocupada; era la cuarta llamada que recibía. 

Para una madre, la edad de sus hijos no importa cuando la preocupación es infinita. La mía era especial; tal vez por ser la única hija entre cinco hermanos, para ella a mis cuarenta seguía siendo su niña.

Temerosa de que mi estómago gruñera feroz pidiendo alimento, al menor movimiento interno apretaba mi barriga evitando que el conductor me viera. 

Respiré profundo al llegar a mi barrio y me dejé caer en el respaldo del asiento trasero. En escasos segundos estaría en la seguridad de mi hogar.

Esa misma noche, antes de instalarme con mi laptop para liberar la creatividad en mi escritura, apunté en mi calendario el inicio de la cuenta regresiva. Seguí las recomendaciones médicas al pie de la letra...

Han de creerlo o no: tanto mi familia como yo quedamos asombrados al segundo día. Mi rostro solo mostró marcas oscuras donde crecieron enormes y asquerosos granos purulentos.

¿Cómo ocultar mi sonrisa y mi felicidad infinita? El dolor se había ido, mi rostro no estaba inflamado. No me importaron las huellas de su existencia; mi rostro estaba libre de puntos rojos. 

Mi espíritu dejó atrás su condena. Por fin podría retomar la vida en el punto donde la había dejado, y las personas volverían a encontrar el camino a mis ojos en las conversaciones futuras.

Hoy, cinco años después de aquellos años de agonía, la vida me recuerda que "la rosácea" forma parte de mi existencia. Por lo tanto, es mi deber mantenerla bajo control para que no se vuelva severa. 

No obstante, en esta ocasión que ha vuelto inesperadamente a mi rostro, afortunadamente sé cómo afrontarla. Ya no me duele el alma, ya no tengo esos días oscuros, y aunque no se irá jamás ya no me afecta que miren mis mejillas y no mis ojos.

Tal vez mi enfermedad no sea terminal; sin embargo, le doy gracias a mi Padre Celestial por mostrar su misericordia de la que no soy digna, pero le estoy muy agradecida


Comentario de Autora:

Un consejo más, hagan todo lo posible para eliminar el estrés de sus días, con visitas a los amigos, salidas programadas en familia, no hagan como yo que me centro en mi trabajo y me olvide de lo demás.
Mi rosácea fue un grito explosivo de mi cuerpo buscando una escapatoria al "ESTRES" que no me saque de mi sistema, así que termine con mi rostro como un queso gruyere. 
La diversión sana y la relajación no está peleada con el diario vivir.


Dennoe Han. (D.N.).


Historias, poemas, reflexiones y algo más...


Descuido Fatal...Parte Dos

Cuándo el dolor se lleva por dentro, eres fuerte y aunque llores, hay que buscar soluciones... 

Esta historia en su primera parte la inicié con sabias palabras la salud debería ser lo más importante en los seres humanos...





Ciertamente, a raíz de un rostro que perdió su atractivo a causa de un mal desconocido, quedó vencido bello y colorido dejando a su paso un árido desierto corpulentos montículos, algunos de ellos abrazaban el terror en su interior, y al más leve roce se escapaba un río sangriento.


No fue fácil para mí reunirme con personas nuevamente; pero claro:, ¿Cómo hacerlo si todas ellas perdieron el norte  de mis ojos fijando su incómoda mirada sobre mis mejillas descuadradas qué gritaban no ser observadas?.


Las conversaciones para mí eran un suplicio, no importaba si le conocía de años, de meses, o pocos días; a fin de cuentas, ellos sentían curiosidad ante lo que me sucedió. 


Mi corazón lloraba a mares; de hecho, no recuerdo si aquel sabor amargo en mi boca fue literalmente sangre,  o quizás el dolor punzante de mi tristeza. Lo cierto es que desencadenó una depresión intensa.

A mediados de marzo del año entrante, llegó a mi vida una opción esperanzadora: un maravilloso hombre que sanó las reacciones alérgicas de mi adorada abuela. 


Aquella noticia me llenó de felicidad infinita; un salvavidas apareció cuando me daba por perdida. Obviamente, fui a comprobar lo que mi madre decía y al contemplar a mi viejita con su piel lisa, esbocé una sonrisa que jamás olvidaría. La prueba que necesitaba en mis ojos la tenía.


Esa misma semana, muy temprano salí de casa; ni el almuerzo miré. Lo que mi alma gritaba era sanar y recuperarme; ya estaba cansada y agobiada de vivir encerrada. 

No voy a negar estaba asustada, temerosa de ser regañada por el espantoso estado de mi rostro. A cada paciente que entraba, por inercia hundió mi cara en el libro que leía mientras esperaba.


Las horas se me se me hacían eternas. La paciente que estaba con el doctor, a mi parecer, se tardó en la eternidad; le dejé pasar sin protestar porque era una anciana. 

No obstante, era difícil lidiar con esperar que desespera. Llevábamos horas allí; la silla ardía de calor, las manos sudorosas cada cierto tiempo agarraban mis pantalones.


La sala de espera quedó pequeñas por la cantidad de pacientes que llegaban. Quede sorprendida de ver lo solicitado que era aquel médico; me di cuenta de lo tonto que fuí por mi desconfianza. De haber hecho caso la actuación de mi madre mucho dolor de sentimientos se hubiese evitado.


Sin embargo, la vida me debía esa lección. Por terquedad, falta de amor propio, irresponsabilidad o pereza el daño en el rostro ya no había creado.



Comentario de Autora:

Continuando con mi narrativa sobre lo que yo suponía era un vulgar "acné post-40", algo común que con tratamiento en algún momento se Samaria, pero resultó ser más complicado que eso. 

De todos esto lo más fuerte fue el terror psicológico de mi entorno, es una crónica muy personal que para mí fue brutal, para ser honesta esto fue una batalla con una enfermedad que no tiene cura pero si se controla.

(Vamos al desenlace final...)

 Dennoe Han (D.N.) 


Historias, cuentos, poemas, relatos.

27 de julio de 2018

A llegado el momento...


Cuando las cosas se escapan de tus manos, y tienes el chance de organizarla antes de tu ausencia...

Un relato corto para prepararlos a mi ausencia, no se cuanto tiempo me tomará. Se escapa de mis manos mi regreso... Si por alguna razón abandonan mis escritos, siempre puedo empezar de nuevo.





Saludos amigos que aún me leen, ante todo agradecida por su maravilloso tiempo que dedican para mis leer mis escritos, ustedes son mi alimento y mi esperanza para seguir escribiendo. con todo el cariño de esta humilde servidora que solo quiere compartir sus creaciones con ustedes. 

         Eternamente agradecida con ustedes... 

Le cuento que a llegado la hora de regresar un poco al tiempo y recordar cuando llena de deseos, alegría y creatividad me acerque a este lugar, mucho se burlaron de mi por querer escribir. al punto que llegue a pensar que estaba equivocada. 

Obviamente soy humana, tengo sentimientos, y la vida me enseño que me vale mierda la negatividad, malos deseos y las ofensas de los demás; pero las opiniones de las personas que quiero, respeto y las que amo, esas si pesan en mi corazón y mi pensamiento.

Al punto que llegue a deprimirme el día que la persona que tanto amo, me dijo


"Deja de perder el tiempo en esa vaina y ponte hacer algo productivo"

Los escritores novatos se mueren de hambre mientras intentan alcanzar a los consagrados, tal vez tenia razón, y fue tal el dolor que causo en mi alma, que llegue a cuestionarme de la manera mas dura. al punto que la depresión intento alojarse en mi, ese mismo mes lo deje.

Si. lo deje. pare de escribir en este blog... No obstante, mi mente seguí produciendo ideas, cada ocurrencia, opte por escribir en un cuadernillo todo lo que pasaba, debía descargar de alguna manera aquellas acciones, así pase cinco largos años produciendo dinero en un mundo real y expresándome en mi soledad infinita.

Fue hasta aquella tarde que me encontraba en una parada, en mi ciudad natal. una popularmente conocida como "La Luna" donde un desconocido, barbudo, de tez blanca y bastante delgado que me dijo:

"Los sueños son el alimento del alma, la fe es la fortaleza y voluntad de lograr la meta... Es tiempo de recobrar tus sueños y espantar esa tristeza, que al acabo con tu alegría sera duro el camino, pero siempre hay tiempo para empezar de nuevo"

Aquellas palabras quedaron grabadas en mi ser, subí al bus y las escribí de inmediato en mi libreta, para repetirlas cada día y activar su efecto en mi, para cuando levante la mirada aquel hombre iba por "City Lamp" como pudo ser mas rápido que el autobús, aún me lo pregunto... 

Efectivamente esa noche no pude dormir bien, mis pensamientos me golpeaban con aquellas palabras, decidí esa misma noche empezar a transcribir todas aquellas ideas que guardaba en mi libreta y el desarrollo de cada una de ellas fluía como el agua, las palabras no se atropellaban entre ellas, mis manos fueron tan rápidas que en poco tiempo ya había terminado una de siete párrafos.

Lo mejor de todo es que mi corazón vibraba de emoción y alegría —eso me sucede todavía—cuando me siento frente a la lapto o mi libreta a escribir lo que quiero compartir con todos ustedes.  

Aquella acción me hizo fuerte, planto mi voluntad y fortaleza, se que los malos deseos no se han ido de mis enemigos gratuitos, pero la verdad ya no me afecta, me río de sus acciones porque veo como ellos cavan sus tumbas, por sus malas acciones e intensiones.

Estoy agradecida con mi Padre Celestial por el don que me ha dado, hoy comprendido las misiones de vida que traigo en mi existencia. y para cumplir una de ellas debo dejar de lado esta —solo por un momento— será un corto tiempo, porque ese asunto necesita de toda mi atención.

Si de algo estoy segura es seguiré  escribiendo en su momento, estaré en el mundo de las letras, hasta que no tenga memoria, o mis manos estén entumecidas.

Tal vez mis palabras no sean hermosas, o puedan llevar soluciones a sus vidas; pero se que podrán orientar, señalar una puerta reflexiva. Porque si tengo la facilidad de palabra no es de adorno.

Confío en nuestro padre amado me dará el tiempo suficiente para seguir con ustedes. No sé cuento tiempo me tomé pero regresaré porque cuando ama lo que hace no puede mantenerse lejos muchos tiempo.

Hoy con esta me despido por un tiempo, las misiones a cumplir aquella esta priorizada, tal vez, mas adelante cuando haya pasado el tiempo, pueda compartir esa misión de sanación a la que estoy destinada a cumplir.

No sé si serán semanas, meses, o quizás, algunos años; no importa el tiempo, mientras Dios me tenga en la tierra, podré regresar mucho más madura, bendecida y más fortalecida con las lecciones aprendidas para ayudarle con el conocimiento adquirido, espero no me abandone.

Nuevamente agradecida les recuerdo que en mi tienen una persona que si esta a mi alcance algún consejo sabre darle, se poco de ustedes se han atrevido a preguntar, comentar o manifestar sus opiniones de mis escritos. 

Les recuerdo: su objetividad me da vida, las correcciones me ayudan a mejorar. 

Me despido con la fe prendida en mi Padre Celestial que me permita volver lo mas pronto posible. Les digo hasta pronto, no sin antes desearle 

Muchas bendiciones, fortaleza, buenaventura y prosperidad material y espiritual... Sean felices, la vida es corta, por tanto los sueños y anhelos debemos ir tras ellos mas pronto posible.


Les digo hasta pronto... Y gracias por su tiempo, finalmente a llegado el momento de ir por otra de las misiones de vida que corresponde ser cumplida...


Dennoe Han.(D.N.).



Historias, poemas, Reflexiones y algo más...

10 de marzo de 2018

AGRADECIDA CON LA VIDA

Cuando el agradecimiento se hace eterno y placido...

Por lo mucho que me ha dado, por el talento, creatividad o bendición que nuestro Padre Celestial me ha regalado...







Bendito y alabado sea nuestro padre celestial, el hijo jesucristo y espíritu santo, tres dividas personas en un solo Dios. 

Qué me ha devuelto la vida, la alegría y la esperanza sin abandonarme a pesar de estar en la penumbra más oscura.

Bendita sea la lluvia que hasta el más humilde llega, bendito sea el viento que sin distinción de raza, género o clase social; ya que a todos acaricia con la calidez de su brisa. 

Hoy quiero gritar al mundo que estoy agradecida con la vida: 
Por la hermosa madre que me trajo al mundo, por mi abuelo quien fuere mi gran amor paterno; por el círculo familiar que ha compartido conmigo risas, alegrías, enojos, melancolías, triunfos, fracasos, y sobre todo estoy agradecidas por las grandes lecciones que llenaron mi existencia de "Sabiduría".
Sí, estoy altamente agradecida con la vida, que me enseñó a ver la ventana abierta cuando se cerraban las puertas, a levantarme tras cada caída, a superar el dolor con tenacidad, y sanar heridas para enfrentar cada día con nuevas metas...
Agradecida por recuperar mi apreciado Blog.
Para seguir compartiendo con ustedes lo que aprendo, lo que me piden publicar, y sobre todo lo que mi creatividad me permita. Simplemente infinitas Gracias...


Dennoe Han. (D.N.).



Historias, poemas, reflexiones y algo más....



12 de octubre de 2017

Mi Disculpa... He Vuelto

Mis saludos y mi afecto para todos ustedes...



Hoy día he vuelto a renacer en este medio y espero que vuelvan a apreciar mis humildes palabras, por razones que flagelaron contra mi voluntad y por situaciones de esos mismos cambios, que cómo seres humanos siempre estamos buscando en el camino de la prosperidad, la armonía y el amor mismo... 

Me vi en la necesidad, obligación de separarme un poco de mi blog, con pensar en el corazón y tristeza en mis ojos, pero siempre con la esperanza viva, tacita de volver a conectarme con ustedes mis queridos, valorados  y apreciados lectores de esta mi humilde página.

Si bien las condiciones se han ajustado de nuevo y espero en una próxima ocasión que me vea en la necesidad de volver a salir, tengan la seguridad que tomare las previsiones del caso....

Les estaré eternamente agradecida, el hecho de estar aquí para mi, en sus ávidas lecturas de mis escritor, gracias de corazón por continuar con sus visitas, por no abandonarme y demás está decirles que aquí estoy para que lo que se les ofrezca.


Eternamente agradecida y espero acepten mi disculpas por esta larga ausencia. 


Dennoe Han (D.N)


Historias, poemas, reflexiones y algo más...

10 de agosto de 2017

En una mañana Fría… Parte final.

Todos alguna vez hemos sentido esa melancolía infinita en nuestra alma, aunque no sea el tiempo de sucumbir a ella... 

En este relato quise reflejar la transformación de una mujer consumida por su autocompasión. 




Camelia volvió a la vida en un instante, entre abrazos y sonrisas fulgurantes. Sí... volvió a nacer aquella hermosa mujer que permaneció en la memoria de los habitantes: la habilidosa cuentista que les llenaba de sorpresas y emociones en cada historia. 
Quienes mejor la conocían la reseñaron como el “Ave Fénix hecha mujer”, por resurgir entre las cenizas de un mal amor.
Así transcurrían sus días, compartía un rico café entre estruendosas risas y jocosas anécdotas del diario convivir. 
Don Facundo era un agradable anciano, muy querido en aquellos barrios; había acumulado más de treinta años de vivencias en la comarca y su estandarte era la esmerada atención a propios y extraños.
Sin duda alguna, preparaba el mejor capuchino de la comuna y sus alrededores; por tanto, la cafetería siempre estaba llena, sobre todo en los gélidos días de invierno. Camelia jamás imaginó que aquella fría época traería consigo nuevas esperanzas a su vida.
Buenos días, preciosa Camelia… ¿Qué llevarás hoy?
—Lo que me recomiende usted, Don Facundo… Honestamente, para mí, todos los capuchinos que prepara son deliciosos.
—¡Umju! ¿Y no te quieres casar conmigo? Te mantendría calentita todo el día, con el toque justo que a ti te fascina.
—¡Don Facundo! Me está usted haciendo una proposición sumamente atractiva —dijo la joven riendo.
—¡¿Atractiva proposición?! —exclamó el anciano—. No, qué va, mujer… Atractiva tú, tan rebosante de lozanía. Yo, con mi mosquete enmohecido, te daría una vida aburrida.
—¡Que te lo digo yo, querida Camelia! —gritó Doña Cata desde una mesa del fondo—. Ayer le pasé la manito y no encontré ni los cartuchos percutidos.
La jocosidad de Doña Cata desató una cascada de risas que cubrió cada rincón del pintoresco lugar. Camelia no podía creer que su vecina se aventura a decir semejante intimidad, mucho menos cuando la cafetería estaba tan concurrida. 
Avergonzada, sintió sus mejillas arder; eran evidentes los colores intensos en su rostro. Don Facundo, al verla tan apenada, dejó escapar una risilla. 
Camelia quedó aturdida por los ardorosos comentarios de su amiga Catalina Pomarrosa, dueña de la lengüita más escandalosa de la comarca, mejor conocida como Doña Cata.
Ese año el invierno golpeó con fuerza. Pero un día cualquiera, en una mañana fría, Camelia leía una revista en un banquillo a las afueras de la cafetería; disfrutaba de una rosquilla mientras esperaba su cremoso capuchino. 
El clima estaba bajo cero y el local repleto a reventar; el jolgorio de los clientes enloquecía a Don Facundo y a su personal.
Absorta en su lectura, Camelia no lo vio acercarse. Sin tapujos, hasta su nariz llegó un perfume varonil: una selecta mezcla entre almizcle y flores de buganvilias. 
Levantó el rostro y, con los ojos cerrados, aspiró con descaro la exquisita fragancia. Menuda sorpresa se llevó: un hombre maduro le sonreía con suma picardía. Aquel desconocido de avasallante figura llevaba consigo dos envases del café más aromático que ella hubiera percibido jamás.
En la distancia, Camelia pudo observar a Don Facundo con una espléndida sonrisa, haciendo señas que ella no logró descifrar; sin más remedio que saludar, lanzó un beso al viento. Por instinto, aquel caballero dio inicio a una interesante conversación:
—Disculpe molestarla, señorita… Don Facundo le ha enviado su capuchino.
—Le agradezco que se haya tomado la molestia de traerlo.
—Cómo no hacerlo, si el local está lleno… Mire usted, señorita Camelia, lo azorado que está el personal.
—Para mí es costumbre —dijo ella sonriendo y mirando alrededor—, aunque es innegable que hoy está peor que nunca.
—¿Será que acepta mi compañía compartiendo un café?
La respuesta fue una sutil sonrisa. Camelia no demostró lo aturdida que se encontraba ante aquella fragancia que la hacía desvariar. Agradeció al cielo en silencio que aquel hermoso día fuese domingo y no tuviese que ir a laborar; no se perdonaría tener que marcharse sin terminar de escuchar aquella voz profunda que le permitía soñar.
A partir de ese instante, cada mañana, dos almas solitarias se encontraban en el mismo lugar. Compartiendo un rico café, emprendieron una hermosa amistad que, con el transcurrir del tiempo, se fortalecería cada vez más. 
Y fue una mañana fría —una mañana fría de verdad— donde, a su tiempo, el amor surgiría entre dos amigos que vivían día con día albergando la esperanza de encontrar la felicidad. 
Al igual que el primer día, aquellos enamorados jugaban a ser dos desconocidos para no perder la dicha de haberse encontrado.
¡Y así fue! Sí, señor… Así fue como Camelia Mondragón pasó de ser “una pobre e insulsa mujer” para convertirse en la más esplendorosa flor de la comarca. Rebosante de alegría ante las frágiles alas del amor, disfrutaba cada noche desatando la fogosidad contenida, sumiéndose en el interminable éxtasis de la pasión.
             
"Así que piénsalo amigos, hoy en un buen día para hacer una amistad más. Tal vez tengas la misma suerte que Camelia Mondragón y le des la bienvenida a un nuevo amor..."
Y

Nota de Autora:

Sin embargo, siempre existe la oportunidad de avanzar. Todo reside en el deseo genuino de querer hacerlo: es posible salir del hoyo y volver a fluir con la vida de forma positiva, aunque ese proceso tome tiempo. 

Lo sé porque me sucedió; yo logré salir porque alguien me tendió la mano. Lo más doloroso fue reconocer el tiempo perdido pero, independientemente de la causa, cualquier tipo de depresión te hunde y requiere valentía para emerger.

Piénsalo, amigo: hoy es un buen día para hacer una amistad más. Tal vez tengas la misma suerte que Camelia Mondragón y le des la bienvenida a un nuevo amor.

Dennoe Han. (D.N.).


Historias, poemas, reflexiones,  y algo más...

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