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MIS HISTORIAS Y LAS TUYAS.

23 de octubre de 2017

Hoy Decidimos... VIVIR.

Al mirar atrás en la lejanía de un pasado triste y turbulento, golpeado por las paredes del odio y el resentimiento.

Hoy se puede comprender que la vida ofrece mil maravillas, no estamos dispuestos a mantener cerradas las puertas de nuestra existencia por una simple tontería... 







Sí, a muchos nos tocó sufrir las inclemencias de una existencia vacía; pero a fin de cuentas, cuando sumas y restas, visualizas todo lo que padeciste en la vida. 

¡Si de esas caídas no hemos aprendido a levantarnos, entonces no hemos hecho nada por nosotros mismos! Simplemente estuvimos pasando por una existencia absurda, sin fines, metas, sueños ni anhelos.

No obstante, cada experiencia cuenta; deja una lección activa o un aprendizaje inolvidable, llenando nuestros labios para gritar al mundo: 


"¡Hoy decidí vivir!". 



Elegimos vivir creando, y correr libres de las ataduras que nos impusimos por ser indecisos o sentirnos incapaces. Por ellos cuando pregonamos con vos álgida y plausible. 

“Hoy decidí vivir”, porque abrí los ojos a un mañana que siempre estuvo frente a mí y que, por temor a las adversidades, me tenía atada en vida.

“Hoy decidí vivir”, porque encontré esa mitad que complementa mi existencia llenándola de alegría; esa que brinda paz, calma mis voluntades y que, cuando estoy llena de ira, con un beso me llena de energía.

“Hoy decidí vivir”, porque comprendí que eres parte del alimento que nutre mi día a día; porque has sido mi medicina en momentos de terrible agonía.

Definitivamente... hoy decidí vivir por mí misma, pidiéndole a Dios que, desde la estrella más grande, nos bendiga.

Como verás, el simple hecho de estar viva y con la plena voluntad de encaminarnos en la vida junto al gemelo o gemela de nuestra alma, ya hace que nuestros días sean grandes y especiales. 

Somos dignos de recibir la dicha, la alegría y las oportunidades positivas; de brindar cariño y amor sincero, dar un paseo a la luz de la luna, besarnos en una calle oscura o poseernos con pasión bajo las estrellas...

Esto nos permite alejarnos de la melancolía, disipar la tristeza e ignorar lo incómodo. Por ello y más, hoy es un buen día para decidir vivir con esperanza, fe y los brazos abiertos a las oportunidades.






“Hoy decidimos... VIVIR”: Porque encontramos nuestro poder interno y sacudimos el letargo que nos consumía. 

Porque trazamos nuevos proyectos con el deseo de cumplir los sueños, amar libremente, o porque “la vida es hermosa”. 

Es obligatorio vivirla con alegría, aprender con sabiduría, y abrirse de brazos a los regalos de la vida.


La vida es una sola: 
“Debemos ser felices más allá de lo efímero”

Comentario de Autora:

Este relato es una declaración de resiliencia y libertad. Una transición entre el dolor del pasado a la fuerza del presente con una honestidad que espero te inspire.

En mi relato intente representar la transición exacta: de un pasado tormentoso y oscuro a un presente dorado y lleno de luz. También esa sensación "del amanecer sobre el mar en calma".


Dennoe Han. (D.N.) 


Historias, poemas, reflexiones y algo más...

12 de octubre de 2017

Mi Disculpa... He Vuelto

Mis saludos y mi afecto para todos ustedes...



Hoy día he vuelto a renacer en este medio y espero que vuelvan a apreciar mis humildes palabras, por razones que flagelaron contra mi voluntad y por situaciones de esos mismos cambios, que cómo seres humanos siempre estamos buscando en el camino de la prosperidad, la armonía y el amor mismo... 

Me vi en la necesidad, obligación de separarme un poco de mi blog, con pensar en el corazón y tristeza en mis ojos, pero siempre con la esperanza viva, tacita de volver a conectarme con ustedes mis queridos, valorados  y apreciados lectores de esta mi humilde página.

Si bien las condiciones se han ajustado de nuevo y espero en una próxima ocasión que me vea en la necesidad de volver a salir, tengan la seguridad que tomare las previsiones del caso....

Les estaré eternamente agradecida, el hecho de estar aquí para mi, en sus ávidas lecturas de mis escritor, gracias de corazón por continuar con sus visitas, por no abandonarme y demás está decirles que aquí estoy para que lo que se les ofrezca.


Eternamente agradecida y espero acepten mi disculpas por esta larga ausencia. 


Dennoe Han (D.N)


Historias, poemas, reflexiones y algo más...

8 de septiembre de 2017

El SUEÑO CARMELINA... Parte Final.


Permaneció sentada en las escalinatas de la entrada, a la espera de quien se asomara. 



           A juzgar por lo que veía los propietarios del lugar debían estar cerca, una gran cacerola humeante estaba puesta en el fogón. De repente entre el maizal algo se movió.

           Aunque no lograba distinguirlo esperó sobrecogida ante la expectativa; hasta que una figura femenina emergió con lentitud, era  una anciana con una sonrisa radiante.

          Haciendo gala de su buen carácter, Carmelina sonriente corrió para ayudarla con la carga.

—Buenos días, buena señora —dijo Carmelina— déjeme ayudarle.

—Buenos días, criatura —replicó la anciana— gracias por tu ofrecimiento.

—Pasaba por acá y mire sus frutos —expuso  ella— la despiadada noche me confundió y me ha traído aqui.

—Yo conozco todos los caminos, —replicó la anciana— ¿A dónde ibas?.

—A la hacienda de mi patrón —respondió con esfuerzo— Don Francisco de la Fuente.

La anciana soltó una carcajada, al verla vagar en sentido contrario y lo lejos que estaba de su hogar, diciendo:

—Querida, haz venido en sentido contrario.

Ña Ana me va a encerrar de nuevo.

El miedo le invadió a Carmelina al pensar en el castigo del cuarto oscuro, pero la mujer, llamada doña Florencia la Consuelo con sabiduría: "Todo Sansón tiene a su dalila, habrá quien la ponga en su lugar".

La noble anciana compadecida por el rugido del estómago de Carmelina, la invitó a pasar. 

Fue entonces cuando ocurrió la magia: sobre la chimenea vio el retrato de una mujer hermosa a orillas de un ancho mar, por primera vez sus ojos contemplaban lo que tanto había soñado.

Ella tomó el cuadro en sus manos callosas por el trabajo y lo estrechó contra su pecho entregándose a su imaginación. La noche confabulo a favor de Carmelina, quien amparada por la oscura noche avanzó al destino de sus sueños. 

En ese Rincón carmelina sintió una brisa nueva y un aroma que inundó su alma. Buscó una caracola para escuchar el canto del oleaje hasta que una mano en su hombro la trajo de vuelta.  

La sonrisa de la pequeña se torna triste, sólo ella conocía la intensidad de su deseo por conocer el mar. En su corazón, Carmelina sabía que pertenecía a aquel lugar, su fantasía de la playa le llenaba de paz y felicidad.

—Carmelina, no debes regresar a ese lugar de dónde has partido, tu felicidad está cerca, ahora debes seguir tu corazón y encontrar ese lugar soñado.

—¿Por qué lo dice, Doña Florencia?.

—Porque tu rostro se ilumina cuando sueñas con la playa. Un sueño como el tuyo me trajo aquí, y finalmente encontré la paz.

—Mi corazón canta de una manera diferente, es incontrolable lo que siento.

—Carmelina, nunca dejes de luchar por hacer realidad tus sueños, porque lograrlo es donde radica la felicidad. Vamos a preparar una canasta, hoy te llevaré a un lugar que te va encantar.

Esa mañana el corazón de Carmelina floreció como margaritas en primavera, la pequeña estaba feliz su corazón parecía explotar de tanta dicha. Incluso la risa no se atoraba en su garganta.

Doña Florencia, también estaba contenta por la compañía, hacia tanto tiempo que su humilde hogar no se inundaba de risas. Llegó a pensar que esa florecilla silvestre, estaba destinada a llegar a su vida.

Prepararon una canasta con frutas, panes, chocolate, carne seca y agua fresca. Se acomodaron en una vieja carreta tirada por una mula, comenzaron  a subir la colina.

Cuando alcanzaron la tercera colina, un aroma refrescante inundó sus pulmones, sus ojos se iluminaron cuando un potente zumbido acarició sus oídos: ¡Era él mar!

Menuda sorpresa, emocionada bajo de la carreta y echó a correr con los brazos abiertos cómo queriendo abrazar la inmensidad que miles de veces había imaginado.

Carmelina lloró de felicidad al sentir el agua tibia bañando sus pies desnudos. El cantar de las olas era hermoso de lo que jamás pudo idealizar. En ese momento, se fundió en un eterno abrazo con Doña Florencia, quién pasó a ser la madre que nunca se vio soñar. 

Dos seres en el mundo, disfrutaban de intensos días en los brazos de un mar noble y cálido. Carmelina cumplió su sueño, conoció la playa que con sabía calma espero a que ella la descubriera. 


Nota de la Autora:

La historia de Carmelina nos recuerda que, a veces, "perderse" es la única forma de encontrarse. 

Ella tuvo que dejar atrás la seguridad de lo conocido (aunque fuera una vida de servidumbre) para abrazar la incertidumbre del camino.

Al igual que en nuestros relatos anteriores sobre las limitaciones mentales y el fracaso como impulso, Carmelina nos enseña que el destino no es lo que nos heredan, sino lo que nos atrevemos a buscar.

      
        ¿Y tú? ¿Ya te atreviste a caminar hacia tu propia playa?


 Dennoe Han. (D.N.)..

Historias, poemas, reflexiones y algo más...

4 de septiembre de 2017

EL SUEÑO DE CARMELINA.... Primera Parte

La pequeña Carmelina Montaño, fantaseaba con interminables bancos de arenas de una playa desconocida.



 



Carmelina una muchacha curiosa y soñadora. A sus doce años era alta y delgada, habilidosa en sus oficios, cargaba con la orfandad y la pesada herencia de seguir los pasos de su difunta madre; una criada más en la cocinera de la hacienda de los Fuente Hidalgo. 

Mientras trabajaba, se nutría escuchando los relatos de Patricia, la hija de los Fuente. Carmelina se imaginaba sumergida en un oleaje marino, sintiendo las sutiles caricias del vaivén del mar. 

La tierna chica idealizaba un viaje que sólo en su imaginación. Pero los gritos de su madrina siempre la traían de vuelta a una triste realidad, donde lo más importante era el trabajo duro y complacer a la niña de la casa...

La hora de la comida era su refugio de ensoñación. Carmelina se internaba en su mundo imaginario. Emprendía su vuelo desenfrenado con destino a la playa desconocida de sus anhelos.

El sólo hecho de verse frente al mar, sumergida entre sus olas, y jugar cabellos al viento, dibujaba una sonrisa en sus curtidos labios.

—Allí estas, soñando con lo que nunca veras— le decía a su madrina— Basta ya, niña tonta, nosotros no tenemos derecho a soñar. Venga, hay mucho trabajo por hacer.

—Quien sabe madrina —respondía ella con fe— Algún día, mis pies me han de llevarán, allá donde está el mar; y seré tan feliz, que no volveré aquí jamás.

—Sí, Carmelina. No te olvides que el pobre nació para trabajar para los ricos —sentenció la mujer—. Dejar de sonar; porque cuando yo falte, tú te vas a encargar de esta cocina, es el destino mi niña.

—¡No.. No madrina! Yo no abrazaré ese destino. —replico la chica con ojitos brillantes de convicción— En el mar seré libre cómo la brisa que me acaricia, cómo el sol que me ilumina cada día, y cómo la noche que nos abriga a soñar.

Las carcajadas de la madrina inundaron la cocina, pero Carmelina habitaba su propio mundo de fantasías, y así sobre llevaba feliz cada día, sintiendo el trabajo duro menos pesado.

La muchacha no se rendía, ella estaba dispuesta a conseguir la forma de ir a ese lugar del que Patricia tanto presumía. Cierto día, se enteró de la llegada de un hombre elegante al pueblo, se decía que conocía mucho el mundo pues hablaba de viajes y lugares lejano.

Su determinación la llevó a buscar respuestas, terminó su trabajo en la cocina, y salió corriendo ignorando los gritos del jardinero, como un rayo llegó al pueblo. 

Allí, en la taberna de Don Facundo estaba el forastero, un hombre con porte militar y un traje impecable: él se presentó como el Capitán del Mar. 

Aunque Carmelina no entendió el significado de sus palabras, igual se interesó porque era novedoso, seguro tendría muchas historias para contar. 

Carmelina, con la agilidad de quien conoce cada rincón se escondió bajo el piso de madera de la vieja taberna, arrastrando su pecho contra el suelo contra la tierra para escuchar sus aventuras. 

Carmelina estaba emocionada, sus ojitos se abrieron de par en par, durante horas escuchó al desconocido, esas aventuras la transportaron a profundos mares de arena blanca. 

Se olvidó del trabajo, olvidó el tiempo y se entregó por completo a su imaginación. Ella se atrevió a soñar, sin saber el capitán alimentó sus deseos de conocer aquel maravilloso lugar.

Como nunca fue una noche sin luna, los senderos fueron consumidos por la penumbra. Carmelina se quedó rendida, al salir fue sorprendida por la oscuridad, era la primera vez que estaba en el pueblo a esas horas. 

Presurosa, comenzó a caminar sin rumbo, tratando de encontrar el camino de vuelta a la hacienda de Don Francisco de la Puente, pero los caminos parecía haberse estirado infinitamente.





Ella caminó tanto hasta quedarse sin fuerza, se refugió en las raíces del viejo Samán, que parecía llevar mucho esperando para protegerla del frío cubriéndose con hojas secas. 

A Carmelina el cansancio no le permitió seguir andando, entre bostezos se quedó rendida. Pasó otra noche soñando con su playa desconocida. 

El sol resplandeciente le despertó con la calidez de su abrazo, se estiró entre las raíces y agradeció al buen árbol haberla recibido y protegido del frío

El hambre comenzó a rugir en su estómago, pronto se dio cuenta que estaba perdida, aquellos parajes y senderos le eran desconocidos. Solo Dios sabia por caminos andaría. 

Miró a su alrededor encontrando desolación. Carmelina tembló, el miedo la invadió y rompió a llorar sobre las raíces del del gran árbol. Respiró profundo calmando su corazón el potrillo desbocado, un aroma delicado a frutas frescas inundo su olfato. 

Aquella fragancia la guió hacia la colina llena de naranjos, manzanos y bananos. Hábilmente se abrió paso entre los altos matorrales, salió victoriosa y sonriente, se detuvo frente a decenas de árboles frutales.

Su estómago festejaba, el fresco aroma la envolvía al cruzar la colina, Carmelina apretujo su panzita que se desesperaba ante tantas delicias. Si comía uno de esos frutos pronto estaría satisfecha.

Pero su educación era más fuerte, su madrina le había enseñado que lo ajeno se respeta. "Debía pedir antes de tomar, agarrar sin permiso es robar" mira unas palabras de la mujer que la había criado en ausencia de su madre.

Camino juiciosa entre los árboles, evitando pisar las moras frescas y luchando contra sus deseos por devorarla, hasta divisar la chimenea humeante de un pequeña cabaña corrió encantada hacia la puerta.

Llamó a la puerta varias veces sin obtener respuestas, se asomó por la ventana, el lugar estaba despejado. Adentro, en El fogón una ollita con café recién hecho, el rico aroma la atormentaba poniéndole a prueba entre su necesidad y su integridad.

 
    ¿Qué pesará más: el hambre o la honestidad?

No fue fácil encontrar las palabras para mostrar está parte, una niña soñadora que no se rendía... ¿Sabes Por qué?... Porque cuando lo escribí mi alma se partió...

 "Carmelina está frente a la puerta de esa c unabaña, con el estómago rugiendo pero el consejo de su madrina grabado en el alma". 

¿Se atreverá a entrar? ¿Encontrará en esa colina el camino que la acerque al mar o se perderá aún más en lo desconocido?

No te pierdas la Parte 2 de "El Sueño de Carmelita" muy pronto. 🌊✨



Dennoe Han. (D.N.) 



Historias, poemas, Reflexiones y algo más.

30 de agosto de 2017

Padre e Hijo... Un Momento Inolvidable.


No hay nada más grande que el tiempo compartido familia, son recuerdos que se albergan en el alma durante toda la vida. 

Poema en prosa, para celebrar el profundo nexo entre padres e hijos.




La húmeda arena refleja la luz del cielo, y el mar les ofrece su calma con la suela suave que transmiten paz el fondo es el infinito subrayando la inmensidad del océano que los recibe sin tabú.

Un día soleado, luciendo un disco naranja suave que apenas despunta sobre la línea del horizonte en el océano, tiñendo las nubes y el agua de tonos oro, rosa y melocotón. 

La luz baña dos figuras a orillas de la playa, creando siluetas cálidas y un resplandor místico a su alrededor. Extendieron sus brazos para ser bendecidos por el rey sol y, cerrando los ojos, ambos inhalaron profundo.

En cuestión de segundos, padre e hijo exhalaron el amor del inmenso océano que los recibió un día de primavera. Esa mañana, antes del alba, los Salvattore se entregaron al calor con absoluta serenidad, mientras la cálida brisa recorría sus cuerpos.

El padre, un hombre de complexión fuerte y cabello oscuro, su porte relajado, se acoplaba a la frescura del lugar, una camisa de lino blanco holgada y pantalones oscuros enrollados hasta la rodilla. 

El hijo, aún sigue siendo un niño, de unos ocho años, luciendo tan sutil y fresco similar a su padre; con una mirada profunda entregado por completo hacia el horizonte con curiosidad y seguridad bajo el brazo protector de su progenitor. 

Ambos están de espaldas o de perfil, mirando hacia la inmensidad del océano, lo que invita al lector a unirse a su momento de introspección.
He aquí un hijo... recibiendo una hermosa lección sobre el amor y el respeto que nos regaló nuestro Señor. De norte a sur, de oriente a occidente, se aprecian los elementos que nos rodean.

He aquí un padre... feliz de compartir su devoción por la creación divina. En cada partícula de nuestra naturaleza hay vida y esperanza para regocijarnos en ella.

Esta es una pequeña muestra de esos momentos que el dinero jamás podrá comprar; un instante en el mundo que centenares de padres e hijos han deseado y que muchos, como yo, jamás han disfrutado, pues el cruel destino nos lo arrebató desde chicos.

Tú, que aún lo tienes... disfruta de tu padre amado, bien sea ante la brisa marina o en la paz de un hermoso campo. 

En cualquier lugar que te encuentres, abre tu corazón y dile cuánto le has amado. Celebra estas maravillosas lecciones entre un padre y un hijo

Ese momento a la orilla del mar, es el testamento de un amor entre padre e hijo que trasciende el tiempo y las estaciones. Un padre que no buscó el éxito en lo tangible. Por el contrario, un hombre que disfruta de su mayor fortuna. 

Esos minutos de calidad entre ellos, con lecciones compartidas bajo la luz de un sol que nacía en un nuevo día cálido y abrigador.

Ninguno de los dos permitió que el destino le arrebatara una gran oportunidad de decir "te amo" compartiendo un silencio cómplice. Dónde el abrazo de un padre y la mirada curiosa de un hijo, son los cimientos de su hermosa historia personal. Creando un momento inolvidable en el corazón de ambos. El que tiene su padre puede experimentarlo, y el que no tendrá que esperar a tener sus propios hijos para ponerlo en práctica. En conclusión toca una fibra muy sensible.


"La gratitud de quienes tienen a sus padres y la nostalgia de quienes los perdieron temprano".



Comentario de Autora:

En esta pieza quise expresar un poco sobre la relación entre padres e hijos, aunque se podría decir que en mi lugar salí perdiendo. Lo que hace esta prosa un cántico, conmovedor y necesario —es que bailamos entre la fortuna y el infortunio— pero siempre hay oportunidad.

Hoy, mientras lees estas líneas, te invito a mirar a tu alrededor. Vamos a honrar el presente, agradezcamos nuestras raíces y permitamos que el amor sea el horizonte que guíe nuestros paso.


Dennoe Han. (D.N.).


Historias, poemas, reflexiones y algo más.... 






18 de agosto de 2017

SALVE MADRE TIERRA

Tributo a la madre tierra, que tanto lo necesita de nuestro cariño y cuido... 

Poemas en versos libre y muy sentidos. A veces, en la prisa del día a día, olvidamos que cada paso que damos es sobre un cuerpo vivo que nos nutre y nos sostiene. 



Tomada de la Biblioteca de imágenes Google


Mis pies andan desnudos
al calor de tu cuerpo,
tú, que recibes desde el cielo
un sublime llanto,
dando vida a todo aquello que crecerá
sobre tu piel prolifera.

En dulce primavera
te cubres de flores de miel,
esparciendo sus fragancias
a todo el que ve crecer;
desde la más simple semillita,
hasta inmensos y hermosos
campos de un vergel.

El candente resplandor
de un vehemente sol,
calcinará tu torso hermoso
con el más tosco verano.

¡Sí, así cómo lo has escuchado!
un verano tan ardiente 
que llegará quemando
hasta la más sutil de
 tu alma al desnudo

El otoño levantará 
las cascaras de tu piel curtida,
agrietada por el castigo
de un intenso verano,
dejando sobre tus heridas
un alentador balsámico,
con miles de petalos y hojas
pasándose con sosiego,
 sobre tu piel maltratada 
triste y tan desprotegida.

En los duros días de inverno
de agua fría te ha de cubrir,
haciéndote titiritar
en su despectivo caminar,
en los polos de tu hermosura
  tu piel ha logrado congelar.

Sublime y hermosa tierra
que mi cuerpo has recibido;
regalándome a diario un beso,
 con cada uno de tus suspiros.

De sublime y noble brisa
son tus tiernas caricias
van rozando mis mejillas,
en ocasiones cálidas
en ocasiones frías.

¡Oh, bendita tierra!
¡Oh, tierra bendita!

Hoy sobre tu cuerpo ando
con emoción y alegría;
espero pasen muchos años
 antes de conocerte por dentro
cuando recibirás mi cuerpo,
con tu cálido abrazo y un beso.
La más sublime alegoría,
liberando mi espíritu y alma añejos 
hacia el inevitable encuentro
con mi ser amado.

Salve, madre tierra.
Salve, tierra madre.




Comentario de Autora:

La Tierra no es solo el escenario de nuestra historia; es la piel que habitamos, el ciclo que nos enseña que después de cada invierno helado, la primavera siempre encuentra el camino para florecer.

Este poema es una invitación a detenerte un segundo, a sentir el aire en tus mejillas y a dar las gracias por este hogar infinito. 

Cuidar de ella es, en esencia, cuidar de nosotros mismos y del legado que dejaremos a quienes vendrán después.




 Dennoe Han. (D.N.) 


Historias, poemas, reflexiones y algo más...

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