«El agotamiento emocional se convierte en dolor físico, porque la mente y el cuerpo forman un sistema indivisible.Atribuyéndolo a las emociones intensas o el estrés crónico alterando el sistema nervioso liberando hormonas.Y así es como se desencadenan respuestas fisiológicas reales, las cuales se manifiestan en forma de dolencias».
«El estrés es uno de los factores que aumenta en gran medida el riesgo de padecer dolores de espalda, facilitando así la aparición de las contracturas musculares, acompañado de actitudes negativas ante este dolor».
A mis 55 años, llegué a un punto en el que pensaba que el cansancio era solo por trabajar demasiado.
Me levantaba, atendía a mi animalitos, me iba a trabajar mis doce horas del turno nocturno, al regresar a casa a la mañana siguiente, la tensión en mis hombros era insoportable.
Empecé con cremas mentoladas para el dolor, un rico café de olla y salir preparar la comida de los gatito. Una tarde me desperté con un dolor en el cuello que no me dejaba girar la cabeza.
Fue ahí cuando entendí que no era solo físico: llevaba meses reprimiendo emociones que se habían somatizado en mi cuerpos, dejándome una condición bastante desagradable, al punto que en m trabajo tuvieron que adelantar mis vacaciones.
Para ser honesta, tome decisiones que me afectaron mucho en mi salud, deje que el cortisol se subiera por las nubes, generando demasiados dolores en el cuerpo insoportables.
Recuerdo una tarde en la que rompí a llorar en el baño del trabajo.
Lloré hasta que me tembló el cuerpo, y por primera vez sentí cómo esa tensión empezaba a aflojarse. No fue magia, pero fue el inicio de algo diferente.
Y fue allí cuando me di cuenta que no tenía que entregar mi salud por un empleo, por un personal que te friega hasta el alma.
El estrés profundo es un eco que resuena en silencio.
El estrés en la médula es un llamado a despertar.
Cuando el estrés se incrusta, la luz se apaga poco a poco.
"Solo voy a concentrarme 15 minutos, después puedo volver a procrastinar o a mirar el reloj".
2.- Engañar al sistema suele desbloquear el anclaje físico: Cuando sientas que el estrés te quema, toca algo frío. lávate la cara, o ponte un trozo de hielo en la nuca este ultimo es maravilloso.
Ese choque térmico saca del bucle del pensamientos y la trae de vuelta al cuerpo. Es un "reinicio" rápido.
3.- Acepta el ritmo lento: Si el reloj no avanza, no luches contra él, acoplate a su ritmo porque al final del día ninguno de nosotros somos indispensables en nuestros empleos.
A veces, intentamos forzar la productividad sean las 3:00 PM. o las 3:00 AM el estrés no mide el tiempo cuando ataca. (Aunque las horas de la madrugada es lo que más agota).
Si el trabajo permite un ritmo más pausado, dátelo.
El truco es que no te consumas en el trayecto, para que cuando salgas de tu trabajo no te lleves el estrés a casa.
La eficiencia no siempre es velocidad; a veces es simplemente no detenerse.
- • Aprendí a pausar: cinco minutos de respiración consciente cuando sentía la tensión.• Expresé lo que sentía: hablé con un amigo y escribí mis pensamientos en una nota.• Moví el cuerpo: estiramientos suaves y caminatas cortas para liberar la tensión acumulada.
Pasos prácticos para ti (breves y accionables)
• Cuando aparezca un dolor sin explicación clara, detente 2 minutos. Respira 4-4-4 (inspira 4, guarda 4, exhala 4).• Nombra la emoción: di en voz baja “esto es miedo” o “esto es cansancio”. Nombrarla baja su intensidad.• Mueve: cinco minutos de estiramientos o una caminata corta ayudan a descargar la tensión.• Comparte: cuenta a alguien de confianza cómo te sientes; la conexión baja el estrés.• Si persiste, busca apoyo profesional (fisioterapia, terapia) para abordar cuerpo y emoción juntos.
El estrés crónico y el agotamiento disparan la producción de cortisol y adrenalina. Y a largo plazo, afectara tu sistema inmune, te dejara una fatiga cronica y eso dolores musculares que ni un complejo vitamínico arreglara.
Tu cuerpo no es el enemigo: es el mensajero. Si sigues ignorando esas señales, el mensaje se hará más ruidoso.
Pero si lo escuchas ahora, puedes convertir el dolor en una alarma que te guía hacia el cuidado.
Empieza hoy: respira, nombra, muévete y habla. Tu cuerpo te lo agradecerá.
"Escucha a tu cuerpo cuando te pida un susurro, para que no tengas que escucharlo cuando te grite a través del dolor.
El cansancio no se cura solo durmiendo; se cura encontrando paz en lo que piensas y ligereza en lo que haces. Cuida tu templo, porque es el único lugar que tienes para vivir.
Si este mensaje resonó contigo, déjame en los comentarios qué parte de tu cuerpo te está pidiendo una pausa hoy. Nos vemos en la próxima reflexión."

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