Translate

Visitas

MIS HISTORIAS Y LAS TUYAS.

27 de marzo de 2026

Descuido Fatal... Parte Uno


Aquí comienza la historia, basada en hechos reales sobre el descuido fatal y sus consecuencias. 

La salud debería ser lo más importante para las personas, un cuerpo sano física y emocional, es la ventana para conquistar el mundo; según los deseos, sueños, metas, anhelos y objetivos de cada quien.





Un cuerpo enfermo, se convierte en una barrera para la superación; por ende, el triunfo se presenta lejano y sombrío, dando pie a la duda, la más oscura desesperación, sobre todo un desequilibrio generalizado.

Yo soy una de esos miles de personas en el mundo que no les gusta ir al hospital, mucho menos por una alergia o algo que se le parezca; ni que decir, de ese funesto acné que llegan a nosotros más en la adolescencia que la adultez.

No obstante, como una de esas loterías de la vida a mi me tocó, después de mis cuarenta, pero mi ignorancia tenía un alto precio que pagar y mi terquedad mucho más.

Cinco años atrás, un día cualquiera en mi vida aventurera, emergieron tres granitos en mi mejilla derecha; al siguiente se convirtieron en diez, gracias a la insolencia de mis manos alocadas y sin control.

Esas manos imprudentes mías, parecían atraídas como un imán a mi supuesto acné; donde tocar, hurgar, rozar o frotar mis mejillas era una necesidad imperante de mis uñas largas.

Un círculo vicioso que me atrapó entre sus garras, sin intención alguna de liberarme. Sin embargo, para el fin de semana como arte de magia se habían triplicado, corrido a la mejilla izquierda y de paso saltó a mi barbilla.

Quedé sorprendida ante la rapidez de reproducción. Verme al espejo era llorar sin consuelo, —la verdad es que en mi adolescencia jamás pasé por una situación como esa— mi rostro siempre fue tan suave como nalguitas de bebé.

Y a mis cuarenta y un poquito más de la nada vine a parecer de esta terrible enfermedad, aunque nunca fui vanidosa, pero el rostro es tu carta de presentación, más a un cuando trabajas con público.

El bochorno se apoderó de mi existencia, la depresión y el encierro se convirtieron en el pan de cada día; no recuerdo cuanto peso perdí durante el proceso. 

Mi madre bastante preocupada trató de animarme, alegando cuanto había mejorado mi figura; resaltó la holgura de mi ropa, por la bolsa que se hacían en mis piernas, lo ancho de mis blusas, nada de eso me ilusionaba.

En mi pensamiento, rondaba los horribles granitos en mi cara: mañana, tarde y noche; no podía usar maquillaje para ocultarlas de las miradas imprudentes. El sólo hecho de sentir mi rostro, devastado y envejecido, se llevó en un suspiro el alma mía, dejando pesadumbre y melancolía. 

Para colmo de males, fue la primera vez que miré una mujer de piel canela, con el rostro rojo en frente, nariz y mejillas; por supuesto, tuve miedo, el pánico consumió sin remordimiento mi espíritu.

Estaba tan abrumada por la picazón, deformación, enrojecimiento e inflamación. Ya estaba enloqueciendo; mi alegría desapareció en un dos por tres. Aquello estaba mermando mi existencia.

Había pasado un año de aquello y nada mejoraba, tocar mi rostro era doloroso, el mínimo rayo de sol encendía mis mejillas, como una plancha esperando alizar una camisa. 

En el trabajo, pocas personas se atrevieron a mencionar algún preparado casero para mi supuesto acné; cremas, brebajes, mascarillas, hasta algunas cosillas un poco indecentes. Creo que te lo podrás imaginar a lo que se refería la jerga masculina.

No faltaron candidatos que se ofrecían como donadores de la misma; tal vez a manera de broma para calmar mi evidente angustia; nunca lo enfrenté, pues no era de mi interés. Lo cierto, es que fue una época aterradora y desesperante, sobre todo deprimente.

Lo peor estaba por venir. ¡Ay Dios como sufrí!. Una época terrible de mi existencia.

La navidad vitoreó en el viento su llegada, no me preocupó ropa, regalo, ni fiesta; mi más ferviente anhelo se centró en encontrar la solución a mi problema, aquel acné me lastimaba cada vez que lo veía al espejo, aquello era una puñalada al alma.

Mi rostro experimentó cada cosa que me decían, agravando a cada minuto el estado de cara y la belleza que un fue envidia de muchas, se marchó en silenciosa, fue una triste despedida. 


Comentario de Autora: 

Decidí compartirles esta historia de mi vida por dos razones importante: 

En primer lugar para que vean que algo tan simple puede convertirse en algo irreparable si no lo atendemos a tiempo.

En segundo lugar mostrarles la importancia de los chequeos médicos , y que el miedo a los hospitales debe ser tomado en considerado, yo aprendí a la mala qué con la salud no se juega.

(Continuará...)

Dennoe Han.(D.N.)


Historias, poemas, reflexiones y algo más.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Bienvenido a mi Blog, Espero lo disfrutes tanto como yo....
Gracias por tu visita... Agradezco tu comentario.

CÓDIGO CEREZO...

Creando historias

¡BIENVENID@S A:  "MIS HISTORIAS Y LAS TUYAS"!   De antes a ahora: un espacio que vuelve con más corazón   ✨ LO DE ANTES   Sean c...

Mis historias y las Tuyas...